jueves, 28 de febrero de 2008

Autómatas y sociedad (Andrea Gantiva y Fabian Farfán)




AUTÓMATAS Y SOCIEDAD

El concepto de autómata hace referencia a cierto tipo de máquina capaz de realizar movimientos por sí misma, es decir sin la intervención directa del ser humano, si bien es este el encargado en un principio de programar la máquina para que efectúe operaciones, no necesariamente tiene que estar presente en el momento en que el autómata las realice.

El hombre es en principio el primer responsable de todo objeto creado por él y por eso mismo tiene el poder de controlarlo a su antojo, pero, Qué sucede cuando es el hombre mismo quien se convierte en un autómata?
Una definición algo diferente de autómata la encontramos en el vocabulario popular cuando se refiere a autómata como aquel hombre que no es capaz de actuar por su propia voluntad; según nuestro análisis del texto El tiempo y la máquina de Adolf Huxley evidenciamos como en el mundo actual, un mundo que se rige por el consumismo donde el tiempo funciona en torno a la productividad, el hombre ha llegado a actuar como si fuese un mecanismo que trabaja bajo estrictos procesos de programación.
Entonces ahora el hombre ha cambiado su pape frente al mundo? Somos ahora los nuevos autómatas? Veámoslo de la siguiente manera, Nuestro código de programación es el lenguaje, por el cual recibimos instrucciones motivados por un objetivo (Publicidad, dinero, belleza, etc.) Hasta encontramos a nuestro alrededor “Compiladores” que recogen y traducen nuestro lenguaje a otro, tanto así, a tal velocidad, que no existen barreras para que obtengamos y enviemos información a todas partes del mundo.
Pero quien es entonces nuestro programador? Desde nuestro punto de vista en el hombre no existe un programador como tal, el
comportamiento del hombre es simplemente una respuesta a factores y elementos creados por el mismo hombre, es así que entramos a ser parte de un ciclo, un sistema, donde los únicos con el poder de detener el proceso somos nosotros.
Estos factores o elementos son reconocibles en el punto en que nos tornamos esclavos de ellos, esto lo podemos explicar con la siguiente gráfica; donde al ser este elemento una consecuencia una causa se convierte en la cúspide de nuestra vida.
El hombre está programando inconsientemente
Llegara una máquina a programar?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Attention!

Andrea Gantiva dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.